"¡Qué hermoso viaje! Solo quería parar y darte las gracias". Así comienza su despedida pública del fútbol el exjugador del Real Zaragoza Joel Valencia, el que fuera una de las mayores promesas de la cantera de comienzos de este siglo y uno de los debutantes más jóvenes con la elástica blanquilla en los casi 94 años de historia del club y que este pasado sábado ha anunciado que cuelga las botas a los 31 años.
De origen ecuatoriano, llegó a Zaragoza a los 8 años y tras jugar en equipos de base de la capital recaló en los equipos formativos del Real Zaragoza, debutando con el primer equipo el 28 de agosto de 2011, con 16 años y 9 meses, en sustitución de Pablo Barrera contra el Real Madrid en La Romareda. "Ha sido un debuto agridulce, ya que la derrota ha sido dura", dijo entonces el centrocampista a la conclusión de un choque que los zaragocistas perdieron por 0-6.
Aunque ese sería su única participación con el Real Zaragoza más allá del filial, donde también lamentó la falta de minutos, en parte por las lesiones, su prometedora proyección se vio truncada. A partir de ahí, Valencia se convirtió en un trotamundos del fútbol que le llevó a defender la camiseta de hasta 10 equipos -además de la del Zaragoza-, en cinco países distintos, hasta esta temporada, en la que ha colgado las botas tras encontrarse sin equipo una vez finalizado su contrato con el Z. Pruszkow de Polonia.
"Gracias a todos los equipos en los que he jugado. A cada entrenador y a cada persona que formó parte de esos equipos; de cada uno de ellos aprendí lecciones que me acompañarán toda la vida", comienza agradeciendo el ecuatoriano en su particular carta abierta difundida en su perfil de Instagram para, a continuación, tener palabras de recuerdo y cariño para su padre fallecido, César Valencia, a su esposa y a todos "los que me apoyaron y creyeron en mí, aunque fuera un poco".
"La vida también es hermosa sin fútbol"
El ya exfutbolista continúa haciendo un alegato por el fútbol sano, sin odio y por la vida profesional después de él. "A cada futbolista que está llegando al final del camino: es difícil dejarlo ir, pero la vida también es hermosa sin fútbol. Vas a estar bien", defiende Valencia.
"El fútbol es un deporte maravilloso, lleno de magia y valores que te ayudan a ser mejor persona. No permitamos que el odio, los insultos, las malas intenciones ni la energía negativa se impongan a todo lo positivo que nos da este deporte", prosigue el exzaragocista, que lanza un contundente mensaje a los más pequeños: "Cuando jueguen, diviértanse. El fútbol es alegría; sin ella, no tiene sentido jugar. Sueñen en grande. No solo con el fútbol, sino con cualquier cosa que quieran lograr en la vida. Soy la prueba viviente. No gané un Mundial ni un Balón de Oro, pero cumplí todos mis sueños".
"¿Qué probabilidades había de que un niño ecuatoriano viajara por diferentes países y se convirtiera en el mejor jugador de uno de ellos?", se pregunta Valencia, a lo que se responde de forma contundente: "Muy pocas. Así que sueñen y sueñen en grande". Para concluir: "Es hora de empezar nuevos proyectos. Ahora, se trata de disfrutar del deporte".