Cristo González (24 de octubre de 1997) habla de su presente, de retos y del sueño que nunca se apaga, el de volver a casa. Jugando en el Umm Salal –cedido por el Al-Sadd–, el atacante tinerfeño se ha hecho un nombre en Catar a base de goles. Su mirada, eso sí, sigue fija en casa, en el Heliodoro y en el Añaza.
¿Cómo le va en Catar?
Muy bien. Es un país muy avanzado, que pone muchas facilidades para la gente que llega y se encuentra en una ciudad nueva, en un sitio nuevo en el que vivir. El fútbol te ayuda a engancharte más rápido a todo. Llegas y, entre entrenamiento y entrenamiento, vas adaptándote a la ciudad, a la gente y al idioma. Y sí, es un sitio que te permite adaptarte relativamente rápido y es un lugar totalmente recomendable y muy bonito.
¿Cómo es su vida allí?
Ahora cambia un poco porque estamos en la época del ramadán y entrenamos de noche para facilitarles eso a ellos; es normal. Pero, normalmente, cambia con respecto al estilo de vida europeo porque entrenamos por la tarde. En Europa se suele entrenar por la mañana. Pero, al final, el día es el mismo: uno se levanta, desayuna, va al gimnasio, vuelve, come, duerme la siesta y va a entrenar. Es la rutina normal que puedes llegar a hacer en Europa, pero a la inversa, quitando que el entreno del equipo, en vez de ser por la mañana, es por la tarde.
Ha marcado 13 goles en 26 partidos y todavía queda alrededor de una docena más por delante… ¿Estamos ante una de las temporadas más completas de su carrera?
De los 12 partidos que quedan dependerá si es uno de los mejores años o no. En lo que es una temporada en la élite, lo máximo que he marcado son 18 goles en una temporada, quitando la del Castilla, que fueron 22. Así que dependerá de estos partidos; a ver si consigo superarme y hacer el mejor año.
¿Se marca una cifra de goles?
18 firmaba.
¿Sigue creciendo futbolísticamente a sus 28 años?
Sí, esa es la idea. Al final, se trata de adaptarte lo más rápido posible a un sitio, empezar a coger confianza, empezar a ganarte a la gente, a tu equipo y, a partir de ahí, ir subiendo tu nivel poco a poco e ir encontrando tu mejor versión. Y creo que aquí el primer año no la tuve, pero este segundo año sí estoy más cómodo; estoy rindiendo, si no a mi nivel, casi a mi nivel.
¿Se nota más regular que hace unos años?
Sí. Es verdad que cuando eres joven tienes esa chispa, esa irregularidad de hacer cosas muy buenas, pero también cosas muy malas, que con los años vas corrigiendo. Y ya los días malos no das un tres, sino que das un seis, y los buenos sigues dando el nueve que dabas cuando eras joven. Y eso te lo da la regularidad con los años y el fútbol en sí. Yo creo que el futbolista es así: cuanto más va cogiendo esa madurez, más regular se hace.
¿En qué ha evolucionado más su juego?
Un poquito en todo. Diría que sobre todo en la mentalidad, en la forma de enfocar los partidos y en la forma de enfocar la semana de entrenamiento. Pero, en cuanto al juego, sí es verdad que en los goles se ha notado. Cada vez me he sentido más maduro, he ido marcando más goles por temporada, goles más de mi propia firma; casi todos son parecidos, y eso quiere decir que estoy encontrando mi juego dentro del campo, que me facilita llegar a marcar más goles de los que antes hacía. Y en todo en general. Básicamente, yo creo que cuando maduras, maduras en todo, pero en la faceta goleadora sí que la he notado más.
Si mañana volviera al Rodríguez López, ¿con qué Cristo González se encontraría la gente comparado con aquel chico que hizo las maletas rumbo al Real Madrid Castilla con 19 años?
Hombre, yo creo que serían dos versiones totalmente diferentes. Creo que verían a una persona con la misma ilusión que vieron cuando empezó allí, pero mucho más madura; una persona que ya ha vivido muchas más cosas de las que en ese momento se podría imaginar cuando debutó. Se encontrarían con una persona más madura, un futbolista más maduro y yo creo que aportaría muchísimo si en un futuro se llegara a dar la posibilidad de volver, que yo estoy seguro de que sí.
¿Se plantea que este verano pueda ser el momento de regresar?
No me lo planteo porque tengo dos años más aquí firmados. Yo firmé cuatro años en el Al-Sadd, jugué el primero y este año estoy cedido en el Umm-Salal SC, pero todavía me quedan dos años más de contrato y quiero cumplirlo. Pero, en un futuro, nunca se sabe. Yo todavía tengo 28 años y creo que habrá momento de volver a casa, porque yo quiero volver al Tenerife, y si es con Cervera, mejor.
Se le ve muy clara su intención.
Sí, sí. Al final, está en mi cabeza; Rayco lo sabe y Cervera, si no lo sabe, se lo imagina. Pero seguramente, en un futuro, se puedan juntar los caminos.
¿Qué tan cerca ha estado de volver?
Realmente hubo dos veces. Hubo dos veranos en los que yo salí cedido: uno al Sporting, creo que el Tenerife me quería. Hubo una ventana invernal en la que también fui al Mirandés, y creo que el Tenerife también me quería. Momentos en los que no existían ofertas en sí firmes, pero sí alguna conversación de que podía existir la posibilidad. Pero bueno, no se dio, pero estoy seguro de que se va a dar.
Y cuando ve que no se concreta, ¿qué piensa?
Hombre, te quedas con la espinita guardada, y lo que te consuela es sentir que, en algún futuro próximo, en unos años, pueda volver a ponerme esa camiseta ahí, en mi isla, con mi gente. Es lo que yo quiero.
Dice que sería más especial con Cervera.
Hombre, sería el doble. Con Cervera y Roberto, que son los que me dieron el primer empujón para conseguir todo lo que he logrado en mi vida futbolística. Fueron ellos los que me sacaron de un juvenil y me subieron a un primer equipo, me expusieron, y a partir de ahí he hecho todo lo que he hecho. Gracias a ellos, en parte, sería el doble de especial.
¿Sigue al Tenerife desde la distancia?
Estando en Catar solo sigo a dos equipos de fuera: el Tenerife y el Añaza. Son a los que estoy pendiente, los que intento ver en todos los partidos. Es verdad que, cuando me coincide con algo mío, es imposible verlo, pero si no, siempre intento verlo.
¿Cómo ve al equipo?
Lo veo muy bien, y creo que el míster ha encontrado esa fórmula de que casi todos sumen, de que entre un jugador y lo haga bien, salga uno por lesión, entre otro y lo haga bien, y de cosechar tantos resultados positivos seguidos… y no solo eso, sino cuando hay un resultado malo, cómo el equipo se recompone y vuelve a sacar un resultado bueno, creo que esa es la clave para conseguir lo que todos queremos, que va a ser el ascenso.
¿Es de los que cree que el ascenso ya está casi hecho o de los que prefieren mantener la cautela?
Yo siento que hay que seguir luchando hasta el final, hasta que todo esté seguro para no llevarnos sustos. Pero yo creo mucho en el trabajo diario, en el trabajo semanal. Y es lo que te digo: el Tenerife pierde y vuelve a levantar la cabeza, gana y vuelve a enganchar a otro partido ganando, y esa es la fuerza que le está dando a la afición y a todos los que estamos siguiendo al Tenerife para creer que va a seguir hasta el final y que se va a conseguir el ascenso.
¿Qué recuerdos guarda de su etapa en el primer equipo del Tenerife?
Son muchas anécdotas. No las podría resumir. Estuve ahí dos años y medio, que era parte del juvenil, pero ya estaba fijo con el primer equipo. Por lo tanto, recuerdo mucha gente, muchas anécdotas. Recuerdo que, siendo muy joven, ya tenía una buena amistad con Vitolo, con Suso, con Jorge Sáenz; teníamos una amistad siendo yo tan joven que, al final, hoy la guardas con el mismo cariño. Conversaciones con Aitor, que hoy en día es una leyenda del club, me ayudaron bastante. Anécdota desde el primer día que fui convocado con el primer equipo: un partido de liga dormido, que me despertó Roberto. Cosas que, cuando las piensas, miras los años atrás y dices: qué bonito fue, y por qué no volver a repetirlo
¿Cuán seguro está Cristo González de que se va a dar ese regreso?
Yo creo que un 100%. Si no, Rayco me podría corregir, que ahora es el jefe, y el míster también me podría corregir, pero yo creo que al 100% voy a volver a vestir la camiseta del Tenerife.
Hábleme del equipo de su barrio. Se nota que sigue muy pendiente del Añaza.
Sí, sí. Mis mejores amigos están ahí, juegan ahí y siempre intento estar cerca de ellos, ayudarlos, ayudar al club. Es el club de donde yo soy y, obviamente, estoy ahí para todo, de soporte para lo que necesiten. Ahora estamos en un momento importante porque hace dos años subimos a la Preferente y este año tenemos la posibilidad de subir a Tercera, y falta un empujón. Los chicos lo están haciendo increíble. Tenemos un equipazo y yo creo que esta temporada se va a dar el doble ascenso mío, el del Tenerife y el del Añaza.
¿De qué manera está ayudando al club?
Yo siempre intento aportar y estar de soporte para ellos en lo que necesiten. Es el club de mi barrio y quiero que estén lo mejor posible porque están ahora en un momento muy importante en el que tienen que dar el paso que queremos todos, y seguramente se va a dar.
¿Qué siente al ver al equipo de su barrio soñando con un ascenso a Tercera División?
Es que nadie se lo esperaba realmente, pero detrás hay un trabajo de Lalo, del presi… Un trabajo de la gente que no se ve. Han hecho un equipo, un equipo que realmente yo he visto, he estado en los entrenos y he estado en los partidos. No es solo un equipo de fútbol, han hecho una familia, y eso es lo que está dando los resultados positivos que se ven cada fin de semana.
Su temporada en Catar termina en abril, pero la Regional Preferente sigue hasta mayo, y probablemente el Añaza se estará jugando el ascenso en esas fechas… ¿Intentará estar presente en el final de la Preferente?
Las veces que he ido este año a Tenerife he intentado que coincidan con partidos del Añaza o del Tenerife. Siempre intento que me coincida para poder ir a verlos y estar ahí en los entrenos con ellos. Es algo bonito para mí porque ese club también es especial, y todos mis amigos están ahí; me gusta estar con ellos. Así que voy y los veo, luego veo los partidos y, obvio, si ya voy a este tipo de partidos, imagínate a los importantes: seguro que estaré.
¿Qué le falta por vivir en el fútbol?
Por soñar, por pedir, me gustaría terminar los dos años de contrato aquí y luego me gustaría estar un quinto año para poder ser seleccionable, porque cuando llevas cinco años en un país puedes ser seleccionable y, por lo menos, optar a ir con la selección de Catar, ya que con la de España no pude. Y nunca se sabe; quiero cumplir estos dos años, ver si renuevo dos años más y ver qué pasa. Como sueño, como último sueño, ya lo llevamos diciendo durante toda la conversación: jugar en el Tenerife, obvio. Y, ya lo último, seguramente me retiraría en el Añaza.
Mediapunta con cifras de nueve
18 goles con el Arouca en la 23/24, 21 con el Real Madrid Castilla en la 18/19, 13 en la temporada actual con el Umm Salal… Cristo González no es un nueve, pero sus números sí lo parecen. Más cómodo como segundo delantero que como ariete, el tinerfeño disfruta con la portería delante y no de espaldas. «A mí nunca me ha gustado estar en la punta del ataque, nunca me he considerado un nueve puro. Es verdad que he podido jugar ahí de delantero, pero siempre con otro jugador con el que podamos repartirnos el trabajo», explica.
Con el Umm Salal, que juega con un 3-4-3, arranca desde el extremo izquierdo, un puesto que pocas veces ha ocupado en su carrera. «También me siento cómodo porque, al final, es desde segunda línea. Yo creo que todas las posiciones que sean de segunda línea me vienen mejor que estar en la punta del ataque», expone.