El barcelonismo como refugio y como promesa de futuro. Joan Laporta convirtió este miércoles su acto de campaña en Sant Cugat del Vallès en una declaración emocional de intenciones y en un mensaje político con destinatarios claros. En un auditorio entregado de La Unió Santcugatenca, acompañado por el alcalde Josep Maria Vallès y en conversación cómplice con Àlex Corretja, el presidente azulgrana combinó tono intimista y arenga electoral: proyectó un Barça radiante en los próximos años y denunció una “estrategia” para ensuciar su candidatura desde fuera del club.
La escena inicial ya transmitía la idea que Laporta quiso subrayar durante toda la tarde: equipo. El presidente llegó junto a buena parte de su núcleo duro —Xavi Puig, Elena Fort, Joan Solé, Enric Masip, Aureli Mas, Mikel Camps, entre otros, además de Alejandro Echevarría—, con quienes encadena actos de campaña en dos vehículos y un autobús serigrafiado con el lema Defensem el Barça. “Aquí cabe todo el equipo”, explicó con orgullo, poniendo en valor la cohesión de su candidatura.
Fue Corretja quien empujó a Laporta hacia un registro más pausado y evocador. “Cerrad los ojos”, pidió el presidente al público. Y, con voz casi meditativa, dibujó el Barça que imagina en cuatro o cinco años: “En el Barça viviremos uno de los mejores momentos de nuestra historia. Imaginad un Camp Nou acabado, con 105.000 espectadores gritando en cada partido, los goles que se oirán hasta Tombuctú. Un equipo que será el orgullo de todos, con jugadores de La Masia: Cubarsí, Pedri, Lamine, Balde, Gavi, Bernal… y también Raphinhas, De Jongs. Será muy similar al actual, con algunos retoques, pero espectacular. Imaginad una tarde, a las 16 o 17h, con ese sol en el Camp Nou, lleno a rebosar… como si estuviéramos en el cielo. Ese momento en que cada cinco minutos el Barça marca un gol al Madrid”.
La ovación fue inmediata. Laporta sonrió, admitió entre risas que no sabía “ni lo que había dicho” porque estaba “en trance” y remató la visión con un elemento clave en su relato electoral: la normalización económica del club. En ese Barça futuro, aseguró, la situación financiera estará “resuelta” y el club volverá a la plenitud.
"Alguien detrás" de la denuncia
Del sueño pasó al combate. Laporta cargó con dureza contra la denuncia presentada contra su gestión, que vinculó a una persona de Talavera de la Reina que se hizo socia el día anterior y a la que relacionó con el entorno de VOX. “Una persona que se ha hecho socia el día antes y que presenta una denuncia llena de falsedades que lo único que pretende es afectar el proceso electoral y embrutecer la candidatura que yo encabezo. Es evidente que es una persona que está en Talavera de la Reina. Desde Madrid intentan desestabilizar al Barça y la manera que tienen es destrozar lo que hemos hecho en mi presidencia”, afirmó.
El presidente fue más allá y sugirió una operación más amplia: “Seguro que hay alguien detrás. Es una estrategia que ya se ha practicado en otros ámbitos. Quiere tener el Barça sometido a la Audiencia Nacional. ¿Quién tiene interés? Seguramente hay empresas, quizá picadas por alguna razón, y personas intentando ensuciar el proceso electoral y destrozar lo que se ha construido en los últimos años”.
Laporta también apuntó a rivales internos, a quienes acusó de amplificar la denuncia sin contrastarla: “Han ido rápidamente a los medios a arremeter contra nuestra candidatura y a dar credibilidad a un individuo como este. Esto no es inocente. Son los que dividen al barcelonismo para dirigir el Barça. Y les diría que no todo vale, ni para dirigir el Barça ni en la vida”.
El apoyo de la plantilla
En contraste con el tono duro, el presidente se mostró agradecido al hablar del apoyo público del jugador Gerard Martín, que expresó su deseo de verle pronto de nuevo en el cargo. “Se lo agradezco mucho y mi motivación para volver a ser presidente son ellos, la plantilla. Sé que tenemos el vestuario en nuestra línea y para mí es la mayor motivación que puedo tener”, afirmó, reforzando la idea de que el equipo respalda su proyecto.
Entre la evocación y la denuncia, Laporta dibujó en Sant Cugat el eje central de su campaña: un Barça que, según promete, está a las puertas de una nueva edad dorada… y que, según advierte, debe defenderse de amenazas externas e internas. Un mensaje que mezcló emoción, identidad y confrontación política ante un auditorio que, al menos por un momento, cerró los ojos y se vio celebrando goles en un Camp Nou lleno