El Real Avilés Industrial de hoy en día es el fruto de la transformación de un club fundado en 1903 con el nombre de Avilés Sport Club y, tras varios cambios de nombre, su fusión con el CD Ensidesa en 1983. El proceso dejó como resultado la existencia de un único representativo del municipio asturiano que iba a seguir vistiendo como el Avilés, de blanco y azul, por una antigua conexión con el Espanyol de Barcelona, iba a competir en la categoría más alta de las ocupadas por los dos conjuntos en ese momento –la Segunda División B del Ensidesa–, e iba a incorporar a su denominación el apellido de Industrial por los orígenes del Ensidesa y su vinculación con la empresa siderúrgica del mismo nombre. La mezcla tuvo también su reflejo en el nuevo escudo por la presencia de la rueda dentada de color granate distintiva del desaparecido Ensidesa, un símbolo de la estrecha relación de la ciudad con el tejido industrial del Principado.
Si bien el Tenerife no coincidió nunca con el Avilés antes de la citada fusión, sí llegó a hacerlo con el Ensidesa, que es el club avilesino que realmente establece el vínculo más alejado en el tiempo dentro de la historia de la entidad tinerfeña.
La primera vez entre ambos fue una eliminatoria de permanencia o de ascenso a Segunda División, según el caso, disputada en junio de 1973. Estas promociones fueron habituales en la categoría de plata hasta laLiga 76/77, en la que los descensos ya pasaron a ser directos, con un formato parecido al actual.
Otros tiempos
Al Tenerife del curso 72/73 le tocó jugarse su continuidad en Segunda midiéndose con un adversario procedente de Tercera, el Ensidesa. Los blanquiazules, que habían vivido hacía poco durante tres años en la división de bronce –algo así como la Primera o la Segunda RFEFde ahora–, de la 69/70 a la 70/71, terminaron la 72/73 en el decimocuarto puesto de una competición formada por 20 equipos. Los cuatro peores cayeron a Tercera y los cuatro siguientes tuvieron que ganarse el derecho a repetir jugando un playoff contra rivales del nivel inferior. Uno de ellos, el Ensidesa, el segundo clasificado del Grupo 1 por detrás del Orense. Para poder ascender, iba a tener que superar al Tenerife en un enfrentamiento a ida y vuelta.
Pero la emoción terminó esfumándose en la mitad del camino por la contundencia de los tinerfeños en el primer asalto. De hecho, consiguieron dejar resuelta su permanencia en Segunda en el duelo celebrado en el Heliodoro Rodríguez López el 9 de junio de 1973: un 6-2 que dejó en un trámite el partido jugado en el estadio de Santa Bárbara una semana después (0-0).
Fue un desenlace que, en cierto modo, en el Ensidesa vieron venir, pero seguramente no con tanta diferencia en el césped. El técnico del equipo asturiano, el exfutbolista del Real Oviedo Toni Cuervo, no se mostró muy optimista al llegar a Los Rodeos en la víspera. «Pensando con sinceridad, no tenemos grandes posibilidades de salir airosos», admitió refiriéndose la cita del día siguiente, la del sábado 9 de junio de 1973 en el Rodríguez López.
El Tenerife, entrenado por Héctor Núñez desde la quinta jornada, después de la tempranera destitución de Ignacio Eizaguirre, alineó de entrada aquella noche a Domingo Rivero, Felipe Martín, Lolo Siverio, Alberto Molina, Esteban, Jorge Fernández, Manuel Medina, José Luis Cabrera, Pepito Reyes, José Juan Gutiérrez y Mauro Pérez. Participaron como suplentes González Movilla y Juan Miguel Fernández.
Tres goles de Jorge, dos de Medina
En el apartado anotador, el gran protagonista fue Jorge Fernández al firmar un triplete. Pero Medina, con dos dianas, tampoco se quedó atrás. Esteban también puso de su parte para que el Tenerife encarrilara su permanencia en Segunda. Entre los tres, media docena de tantos en un partido que tuvo dos resultados idénticos en cada mitad: 3-1.
Cundi y Morán
No los pudo evitar un portero con pasado blanquiazul, el alicantino Antonio Gómez, titular en un Ensidesa en el que empezaban a asomar dos jugadores que acabarían haciendo carrera en Primera División: Cundi, internacional y todo un histórico del Sporting, y Enrique Morán –autor de uno de los dos goles del conjunto avilesino en el Rodríguez López–, también con una etapa en la selección española absoluta y con recorrido en la máxima categoría con el Sporting, Betis, Barcelona y Atlético de Madrid.
El 6-2 no dejó del todo conforme a Héctor Núñez, que llegó a avisar que la eliminatoria no había quedado cerrada. «No estoy tranquilo», confesó el entrenador uruguayo, que ya había salvado al Tenerife en la temporada anterior después de sustituir a Javier García Verdugo.
«Quieren hundir al club»
En esas dos etapas había detectado que estaba al frente de un equipo que no se había ganado la mejor fama, supuestamente por ser poco deportivo, sobre todo en casa. Por eso, después de la goleada al Ensidesa, aprovechó para presumir de todo lo contrario. «Estoy contento por el normal desarrollo de el partido, por la gran deportividad de todos los jugadores. Al Tenerife se le está creando una fama en la Península de la que no es merecedor. Quieren hundirlo en Tercera a toda costa. Y eso no es así. Somos de los equipos más correctos y más nobles del fútbol español y eso, de cara a los resultados, nos ha perjudicado bastante. Quiero que se tome buena nota de lo que digo, porque la campaña que se le está haciendo al Tenerife, es inadmisible», exclamó.
Y nuevo presidente
El club pudo iniciar con más serenidad una semana relevante en el plano institucional por la junta general de compromisarios que estaba programada para el 15 de junio, un día antes del encuentro de vuelta de la promoción de permanencia –o ascenso– en la categoría de plata en Avilés, en el estadio de Santa Bárbara (0-0). En la víspera se habló de la elección de Cristóbal González Cano como máximo dirigente de la entidad, al recibir 74 votos por los 50 de José López Gómez y los 16 de Carlos González de Ara, que también optaron al cargo. A esa hora, el equipo ya estaba de camino a Avilés para liquidar la temporada.