La UD Ibiza volvió a reafirmar durante la mañana de este domingo que la mejoría de esta segunda vuelta sigue siendo un hecho. Ante las accidentadas derrotas fuera de la isla frente a Nàstic, Betis Deportivo y Teruel, los ibicencos han encontrado en Can Misses un fortín donde nadie ha conseguido rascar un punto desde la visita del Eldense el pasado 4 de enero y que terminó en victoria de los alicantinos. Uno de los principales responsables de esta dinámica favorable en casa tiene nombre y apellidos: Francisco Castillo Viñolo.
El mediapunta (Alhaurín de la Torre, Málaga, 1997) se ha convertido en la pieza que faltaba por encajar en un puzle que aún estaba incompleto. El malagueño ha conseguido encontrar su mejor versión desde que inició el nuevo año y cada partido de la UD se ha convertido en una exhibición de sus mejores cualidades. No hay un choque donde el malagueño no sorprenda a propios y extraños con regates, amagues o pases difíciles de presenciar en un jugador de Primera RFEF.
El duelo ante el Tarazona del pasado domingo volvió a atestiguar que el momento de gracia que está atravesando el andaluz no es un momento pasajero, sino una realidad recalcitrante que, independientemente de los resultados del equipo, le aúpan como una de las principales figuras de la categoría.
Segundo máximo goleador de los celestes
Un total de cuatro goles en los últimos ocho encuentros se traducen en un tanto cada dos partidos, unos números que no son propios de alguien cuya función es la de distribuir el juego y ser la pieza que conecta a los centrocampistas con los atacantes. Sin embargo, la facilidad para llegar al área rival y la gran calidad que tiñe sus golpeos a puerta le han colocado como el segundo máximo anotador de los blaucels, solo por detrás de los seis goles de Davo.
Las cifras goleadoras del alhaurino no son tampoco un motivo de sorpresa. Castillo explotó su capacidad realizadora en el Juventud Torremolinos, club donde permaneció cuatro temporadas en Segunda RFEF y donde anotó 11 goles en 17 partidos en su última campaña, hace un año. Sin embargo, aún había dudas sobre la posibilidad de replicar cifras similares en una categoría superior, aunque ya se han disipado por completo.
La presente campaña no arrancó todo lo bien que le hubiera gustado a Castillo, pues tuvo que alejarse de los terrenos de juego por dos meses tras resentirse de forma continuada de las molestias musculares que padecía. No fue hasta el pasado 26 de octubre cuando el malagueño tuvo la oportunidad de estrenarse con el club celeste, precisamente ante el Teruel, en la derrota de la UD ante el conjunto maño.
Théo Vallas e Indias, detrás de la explosión del malagueño
Esa fecha marcó el inicio del crecimiento de un jugador que durante los siguientes meses se fue aclimatando a una categoría que, aunque era nueva para él, no le impidió ser el mejor sobre el césped en algunos de los choques que disputaron los pitiusos a finales del año pasado y en los que la situación a nivel de resultados era especialmente delicada.
«Es capaz de desplegar su juego porque sus compañeros le encuentran», explica Miguel Álvarez, técnico de la UD, cada vez que se le pregunta por el excelente estado de forma del andaluz. Lo cierto es que el asentamiento en la medular del reciente fichaje Théo Valls y la metamorfosis de un Iago Indias que empezó la temporada en la zaga ha contribuido a explotar las cualidades de Fran Castillo, que tiene ahora mayor libertad de movimientos y que cuenta en sus espaldas con dos fieles escuderos en la sala de máquinas celeste.
La situación actual no permite expresar certezas sobre cómo será el devenir del jugador más talentoso que tiene actualmente en el equipo. Sin embargo, lo que sí es una certeza es que no se sabe cuál es el techo de este jugador, que cada fin de semana brinda una nueva exhibición del fútbol mágico que cada vez cuesta más presenciar en la época actual y que está destinado a ser el líder de esta UD Ibiza.