El conflicto con Irán ha reabierto un periodo de fuerte inestabilidad global. La guerra enfrenta a la República Islámica con Estados Unidos e Israel tras el ataque ordenado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y la muerte del líder iraní, Ali Jim Jamenei. La escalada ha elevado la tensión en Oriente Medio y ha desencadenado consecuencias económicas y sociales que ya se sienten en distintos puntos del planeta.
El régimen de los ayatolás se enfrenta ahora a un escenario incierto tras 36 años de mandato bajo el mismo liderazgo. Mientras tanto, la respuesta iraní no se ha hecho esperar. Teherán ha lanzado ataques contra bases estadounidenses repartidas por Oriente Medio y ha incrementado la presión militar en la región. La Guardia Revolucionaria advirtió además a los petroleros que transitaban por el estratégico estrecho de Ormuz de que no se garantizaría la seguridad del paso.
El estrecho de Ormuz, clave para el petróleo mundial
El Estrecho de Ormuz es la ruta comercial de petróleo más importante del mundo. Por este punto transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial, en su mayoría con destino a Asia. En el caso de la Unión Europea, cerca del 14% del petróleo importado procede de esta zona.
Cualquier interrupción del tráfico marítimo en este enclave tendría consecuencias inmediatas para Europa y, por extensión, para España. Por ello, los analistas observan con preocupación la posibilidad de una escalada que desemboque en un bloqueo total o parcial del paso.
Impacto inmediato en los precios: combustible, gas e inflación
El primer efecto ya visible en España es el encarecimiento del combustible. El precio del crudo se ha disparado más de un 10% desde finales de la semana pasada, incluso antes de que se produjeran los ataques, lo que se traduce en subidas de la gasolina y el diésel para los consumidores.
Irán concentra alrededor del 10% de las reservas mundiales y es el tercer productor dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Su peso en el mercado energético hace temer que puedan repetirse niveles de precios similares a los registrados en 2021 si la tensión persiste.
Por otra parte, el gas natural ha repuntado en torno a un 20%, afectando a los mercados eléctricos europeos y amenazando con elevar la factura de la luz en España, donde la traslación de estos costes suele ser casi directa. El Gobierno y distintos analistas advierten de que una prolongación del conflicto podría presionar al alza la inflación, condicionando la evolución del Euríbor y encareciendo las hipotecas.
Las bolsas reaccionan con caídas
La inestabilidad también se refleja en los mercados financieros. El Ibex 35 encadena su segunda jornada consecutiva de descensos y pierde la referencia de los 17.300 puntos. La fuerte exposición al sector bancario, de carácter cíclico y especialmente sensible a crisis y conflictos, explica parte de las caídas.
Las aerolíneas figuran entre las compañías más castigadas, afectadas tanto por el encarecimiento del combustible como por la cancelación de vuelos y la incertidumbre en las rutas internacionales. Asimismo, el aumento de los costes logísticos repercute en el precio de bienes y servicios, generando presión adicional sobre las empresas y los consumidores.
Reacción del Gobierno y del sector logístico
Desde el Ministerio de Economía, dirigido por Carlos Cuerpo, se mantiene un seguimiento continuo de la situación para anticipar posibles efectos adversos. El Ejecutivo ha asegurado que actuará “si es necesario” para mitigar el impacto en el bolsillo de los ciudadanos.
En el ámbito internacional, las principales navieras del mundo como Maersk, MSC y COSCO han suspendido o modificado operaciones en la zona, reflejo del alto nivel de riesgo que supone operar en uno de los puntos neurálgicos del comercio mundial.
La evolución del conflicto marcará en las próximas semanas el rumbo de los mercados energéticos, financieros y de la economía doméstica. La incertidumbre vuelve a instalarse en el escenario internacional, con el estrecho de Ormuz como epicentro de la tensión.