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En España hay un beneficiado clave ante la subida del SMI: las mujeres

La última subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no solo supone un incremento directo en la nómina de cientos de miles de trabajadores, sino que tiene un claro rostro protagonista: el de las mujeres. Según los datos oficiales, alrededor del 60% de las personas que verán mejorado su sueldo con esta medida son mujeres.

Por qué las mujeres se benefician más

Este impacto no es casual, sino consecuencia de cómo está estructurado el mercado laboral español. Las trabajadoras se concentran en mayor medida en los sectores peor pagados, como el comercio, la hostelería, los cuidados o determinados servicios, donde el salario mínimo actúa como referencia directa para gran parte de los convenios y sueldos.

De hecho, el porcentaje de mujeres asalariadas afectadas por la subida del SMI prácticamente duplica al de hombres, lo que evidencia hasta qué punto esta herramienta tiene un marcado componente de género.

Además, el refuerzo del SMI llega en un contexto en el que la brecha salarial sigue siendo una realidad, pese a los avances de los últimos años. Las mujeres no solo cobran menos de media, sino que también soportan más contratos a tiempo parcial, más temporalidad y una mayor presencia en empleos de baja remuneración.

La medida tiene, además, un efecto simbólico y político. El Gobierno ha defendido este incremento como una decisión “especialmente feminista”, alineada con el objetivo de acercar el SMI al 60% del salario medio y de usar la política salarial como herramienta de igualdad real.

Los sindicatos coinciden en que aumentar el salario mínimo contribuye a reforzar la cohesión social y protege a quienes están en la base de la pirámide salarial, entre las que las mujeres siguen siendo mayoría en 2026.

Así, la subida del SMI se consolida como algo más que una cifra en el BOE: para muchas trabajadoras supone la diferencia entre llegar o no a fin de mes con algo de margen, y para el conjunto del país, un paso más en la corrección de desigualdades que llevan décadas instaladas en el terreno laboral.

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