sports

Cinco claves (más una) de los avales a las elecciones del Barça

Fue un día grande en el Barça este lunes porque el club volvió a ser un ejemplo de democracia participativa con la entrega, por parte de los diferentes precandidatos, de los avales por parte de los socios para convertirse en candidatos. Joan Laporta presentó un total de 8.169 papeletas, seguido de Víctor Font, con 5.144. Marc Ciria, por su parte, entregó 2.844, mientras que Xavier Vilajoana llegó a las 1.593 papeletas. Daniel Juan, con 84, y William Maddock, con 9, fueron presencias anecdóticas en lo numérico, pero no en lo social.

Entre este martes y el jueves se llevará a cabo el proceso de validación de papeletas y será el viernes cuando arranque la campaña con los candidatos que hayan pasado el corte. Se trata de un proceso previo que empieza a decir ya muchas cosas, viendo los precedentes, de cómo irán las elecciones. Analizamos, en concreto, los cuatro procesos en los que ha participado Joan Laporta.

¿Quien lidera en avales acaba ganando?

En 2003, el candidato que más firmas válidas presentó fue Lluís Bassat (8.590 válidas), por delante de Laporta (5.145) y Jaume Llauradó (4.760). Sin embargo, en las urnas el vencedor fue Laporta con 27.138 votos (52,57%), mientras que Bassat se quedó en 16.412 (31,77%). Es el gran precedente que demuestra que liderar los avales no garantiza ganar.

Image ID:
127469669
Laporta en el momento de entregar las firmas
Gorka Urresola Elvira
/clip/5664b47a-4873-4619-8d52-bd3add465616_source-aspect-ratio_default_0_x800y355.jpg
1600
1066

En cambio, en los procesos más recientes la tendencia cambia. En 2015, Josep Maria Bartomeu fue quien más firmas presentó (más de 9.000) y también ganó con 25.823 votos (54,6%). En 2021, Laporta fue el claro dominador en avales con 10.257 firmas (43,6% del total) y volvió a imponerse en las urnas con 30.184 votos (54,28%). Así, el único gran ejemplo reciente en que el líder en avales no ganó fue 2003. Desde entonces, el patrón se ha alineado entre liderazgo en firmas y victoria final.

El porcentaje de firmas suele ser el suelo, no el techo

En 2021, Laporta partía con el 43,6% de los avales totales y terminó superando el 54% de los votos. En 2015, Bartomeu tampoco concentraba más de la mitad de los avales totales presentados, pero sí logró mayoría absoluta el día de la votación. Incluso en 2003, Laporta partía con menos firmas válidas que Bassat (5.145 frente a 8.590), pero consiguió articular un crecimiento exponencial en campaña hasta doblar prácticamente su peso relativo inicial. La conclusión es clara: los avales marcan una base estructural mínima, pero el voto amplía (o puede transformar) esa posición inicial.

¿Sirve de algo que la oposición sume más firmas?

En 2003, si se sumaban las firmas válidas de todos los candidatos distintos de Laporta (Bassat, Llauradó, Martínez-Rovira, Minguella y Majó), la cifra superaba ampliamente las 19.000 firmas, frente a las 5.145 de Laporta. Sin embargo, esa mayoría aritmética no se tradujo en una alianza electoral ni en un trasvase automático de votos.

Image ID:
127469648
Marc Ciria en el momento de entregar las firmas
Gorka Urresola
/clip/bc04a434-887c-432b-8803-5499193d74d4_source-aspect-ratio_default_0_x800y355.jpg
1600
1066

En 2021 ocurrió algo similar: la suma de los rivales de Laporta superaba sus 10.257 avales individuales, pero en las urnas no hubo concentración del voto alternativo. En 2026 vuelve a repetirse el escenario: Laporta lidera con 8.171 firmas (45,8%), pero la suma de sus adversarios supera su cifra individual. La experiencia histórica indica que esa suma no se convierte automáticamente en mayoría electoral. Obviamente, el dibujo podría cambiar si hubiera una sola candidatura opositora.

Avales totales y participación: ¿hay relación?

Los números permiten contextualizar mejor el grado de movilización en cada proceso electoral. En 2015 se presentaron alrededor de 27.800 firmas en total y la participación final fue de 47.270 votantes sobre un censo cercano a los 110.000 socios, lo que supuso aproximadamente un 43%. En 2021, en cambio, el volumen de avales descendió hasta situarse en torno a las 23.500 firmas, pero la participación aumentó de forma significativa: acudieron a votar 55.611 socios, cerca del 51% del censo. En 2026, por ahora, se han registrado unas 17.859 firmas, aunque todavía está por verse cuál será la movilización definitiva el día de las urnas.

El dato que deja esta comparación es claro: menos avales no implican necesariamente menos participación. De hecho, en 2021 hubo menos firmas que en 2015 y, sin embargo, más votantes y mayor porcentaje de participación. Los avales miden la estructura organizativa previa de cada candidatura, mientras que la participación final está mucho más condicionada por el contexto deportivo, social y político que atraviesa el club en cada momento.

La evolución de Laporta en cuatro procesos

En 2003, Laporta partía segundo en avales (5.145 válidos) pero logró transformar esa base en una victoria contundente en las urnas. En 2015 presentó 4.807 firmas y perdió frente a Bartomeu en un contexto marcado por el triplete. En 2021 alcanzó su pico absoluto con 10.257 avales y volvió a la presidencia con mayoría clara. En 2026 baja en número absoluto (8.171), pero aumenta en peso relativo dentro del total (45,8%). Su trayectoria muestra dos constantes: capacidad de crecimiento en campaña y estabilidad de un núcleo duro relevante incluso en escenarios adversos.

¿Se puede prever ya el ganador del 15 de marzo?

La historia ofrece una respuesta matizada. En 2003, el líder en avales no ganó. En 2015 y 2021, sí. Además, en los dos procesos más recientes el líder en firmas amplió su ventaja el día de las elecciones. Por tanto, los avales no son infalibles, pero en la etapa moderna han sido un indicador bastante fiable. El único precedente fuerte de ruptura es 2003, cuando el contexto político y deportivo del club permitió una movilización extraordinaria en campaña.

Image ID:
127039046
Lluís Bassat tuvo a Laporta como aliado y rival en las dos elecciones en las que se presentó para dirigir el Barça
Paco Largo
/clip/2da4eeef-3f25-4411-b97e-a672842a3f67_source-aspect-ratio_default_0_x600y225.jpg
1200
675

Con los números de 2026 en la mano, la estadística reciente favorece al candidato que lidera la recogida de firmas. Pero la historia del Barça demuestra que, si hay un precedente que invita a la prudencia, es precisamente el de 2003: los avales marcan tendencia, pero no dictan sentencia.

Read full story at www.sport.es →