El Gimnàstic ha perdido su mayor ventaja competitiva: la seguridad en el Nou Estadi, uno de los motivos que lo ha abocado a una situación tan inesperada como acuciante. Los números de esta temporada (25-26) en el Nou Estadi Costa Daurada reflejan una irregularidad preocupante y que no encuentra remedio.
En catorce partidos como local, el equipo suma seis victorias, seis derrotas y dos empates. Es decir, ha perdido los mismos encuentros que ha ganado ante su afición, sumando apenas el 47% de los puntos en juego, un balance que le ha penalizado en su trayectoria y que resulta impropio para un equipo que aspira al ascenso. A pesar de eso, la afición se mantiene fiel, como prueba los 9.196 espectadores que acudieron ante el Antequera.
La diferencia respecto a la temporada pasada (24-25) es abismal. El curso pasado, en el que el equipo grana peleó hasta el último suspiro por el ascenso, el estadio grana era un búnker.
El Nàstic solo perdió dos partidos en su campo en toda la fase regular (contra Cultural Leonesa y Bilbao Athletic). La solvencia era la norma; esta temporada, cada partido como local es un suplicio y cualquier equipo, del nivel que sea, representa una amenaza. Y es que le han ganado equipos de la zona media como el Atlético Sanluqueño, Teruel o Antequera, que fue el último en ganar.
El problema principal es la fragilidad defensiva. Esta temporada, el Nàstic ha encajado 17 goles en 14 partidos de local, logrando dejar la portería a cero en solo cuatro ocasiones mientras que el curso pasado, la solidez atrás permitía ganar por la mínima o golear con facilidad (como los 5-0 y 4-0 logrados ante Segoviana y Unionistas). Este año, los tropiezos están siendo recurrentes.
El cambio ha sido determinante para un Nàstic que ha pasado de ser un bloque confiable en casa a un equipo que concede demasiado.
Mientras que en la 24-25 el Nou Estadi servía para recuperar los puntos perdidos fuera, ahora es donde se han dilapidado los objetivos de estar arriba, que sin embargo y a falta de catorce jornadas, no están del todo perdidos.