"De momento, no nos dejan marcharnos". Jason Remeseiro, futbolista coruñés con trayectoria en el Deportivo, el Levante, el Valencia, el Alavés o el Getafe, se considera "un tío tranquilo", y esa cualidad le está dando templanza para asimilar todo lo que está ocurriendo a su alrededor en Riad, capital de Arabia Saudí, donde juega para el Al-Fayha, ahora que las consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán está repercutiendo en Oriente Medio, "en uno de los países supuestamente más seguros del mundo".
El futbolista, de 31 años, se lo toma todo "con cierta calma", porque vive "en la parte norte de una ciudad muy grande" y en su club no les "informan de nada": "Al vivirlo a través de una pantalla y no fiarte mucho de los vídeos que ves o al no caerte una bomba delante, parece que lo asimilas de otra manera", admite resignado el jugador.
Pero ya nota movimientos a su alrededor, tanto de sus vecinos como de sus compañeros de liga en el campeonato de Arabia Saudí: "En el compound (urbanización con seguridad en la que tiene su residencia) somos el 90% extranjeros y sí que es verdad que hay mucha gente que se está marchando, de empresas tecnológicas, de petroleras como Aramco.
En la liga de momento no nos dejan marchar, no se va cancelar, aunque no sé lo que pasará en unos días. No dependemos del campeonato, sino de los clubes, pero ahora mismo el mensaje es bastante claro. Tenemos partido el fin de semana y todo sigue adelante", apunta el jugador en una videollamada desde Riad cuando va camino de la sesión del martes.
"El único que parece que se va a ir ya es Cristiano Ronaldo", avanza. "Tengo muy buena relación con Íñigo Martínez y esta mañana aún estaba en el entrenamiento. Ayer viajó su familia y en breve lo hará él", cuenta de los planes del portugués, que no ha sido el primero en movilizar a sus allegados: "Hace unos días Chris Smalling, que está en mi equipo, viendo cómo está todo, mandó a su familia para Manchester.
El aeropuerto de Dammam está cerrado y los Riad y Yeda tienen muy pocos vuelos. En unos días puede haber más", asegura el futbolista, que echa de menos un poco más de contacto de las autoridades españolas en la zona o del Ministerio de Exteriores: "No tenemos ninguna noticia de la embajada: Ni yo ni Íñigo (Martínez) ni Darwin (Núñez), con los que tengo contacto. Yo no te pido que me saques de aquí, pero al menos un mensaje...", lamenta.
Plan B
Remeseiro valora opciones a la espera de saber si "la liga sigue adelante o la suspenden algunas semanas", otra de las opciones encima de la mesa, después de que los ataques han ido a más e incluso han afectado a la embajada de Estados Unidos. Más allá de la oferta de las líneas regulares, están abiertos a más opciones como "alquilar un vuelo privado para que, al menos, las familias de de cinco o seis jugadores puedan marcharse", pero hasta en eso se nota la avaricia: "Es que le han puesto unos precios... Todo el mundo se quiere aprovechar", reconoce. "Yo la verdad si mi familia se pudiese marchar, aunque yo me tuviese que quedar, me quedaba más tranquilo", asegura un futbolista en una encrucijada y a la espera de unos acontecimientos que se pueden precipitar en cualquier momento.