La cantera es el alma de un club. El lugar donde se aprende a disfrutar de esta pasión, a sentir unos colores, a respetar un escudo y a competir con el corazón. Cuando el primer equipo se nutre de jugadoras formadas en casa, no solo gana en talento, también gana en identidad. A lo largo de esta temporada, cinco canteranas han debutado con las ‘mayores’ del Levante UD. Lo han hecho en uno de los escenarios menos amable posible: la lucha diaria por la salvación. Pero, como subraya José Joaquín González —apodado como Jota— responsable de captación y plantillas de la sección femenina del club: “la jugadora del Levante es una muy peculiar, que nunca tiene miedo a competir aunque sea en escenarios mucho más difíciles que en otros contextos”.
En el Levante UD el esfuerzo no se negocia. Va intrínseco en todas y cada una de las personas que forman parte de esta aventura. Porque para alcanzar la mejor versión de una futbolista no basta con el talento individual: hace falta un entorno que la empuje y que eleve el nivel colectivo cada día. No es cuestión de nombres propios ni de individualidades, sino de construir un grupo sólido y competitivo. Y esa tarea de “juntar a las mejores” recae en Jota y en Vicent Mora, coordinador de la cantera femenina granota. Ambos, bajo la filosofía de pasión y trabajo, acompañan a las jugadoras en su formación hasta que llegan al equipo filial.
Gen competitivo de ser capaz de todo
Uno de los principales valores que transmiten a las jugadoras desde que se ponen por primera vez la camiseta del Levante es que la exigencia es el punto de partida y también el camino. “El gen competitivo es nuestro valor número uno, pero no enfocado al resultado. Es que una niña sea capaz de hacer suyo el sentimiento de que puede con todo. Para nosotros es básico tratar de enseñarles eso. No solo por motivos de autoestima, autoconfianza, que es todo lo que una deportista tiene que tener para creer en ella y funcionar, sino porque creemos que es extensible a todos los ámbitos de su vida, porque primeros son personas y luego jugadora”, sostiene Mora.
“Tenemos esa alma competitiva que pensamos que es inherente a este deporte. Defendemos categorías muy exigentes con jugadoras muy jóvenes y muy preparadas”, secunda Jota. Una de esas categorías es Tercera Federación, donde el Levante C ocupa la sexta posición, tras estrenarse en la misma esta temporada después de la reestructuración de la RFEF. “Diríamos que nos hemos adaptado bien, porque estamos en mitad tabla. En cuanto a la evolución de las jugadoras, que es en lo que nos centramos, como coordinadores no podemos estar más conformes con la situación”, reconoce Mora.
“El objetivo del equipo no es subir porque no podríamos —el Levante B milita en Segunda Federación—. Entonces, el objetivo es que aprendan a competir en la categoría”, confiesa Jota. Y una de las tareas a trabajar del Levante C son los partidos que juegan como visitante, ya que solo han conseguido una victoria fuera de casa: 1-3 frente al CF SPA Alicante en el mes de octubre. “Tú vas a jugar fuera y el ambiente es más hostil. Eso a niñas tan jóvenes les penaliza. Pero queremos que entiendan que los puntos se pueden ganar en casa y se pueden ganar fuera. Y que esto, ahora, puede entenderse como una pérdida de puntos, pero nosotros lo vemos como un aprendizaje”, reflexiona.
¿Rendimiento o potencial?
Cuando se trabaja con jugadoras tan jóvenes en un club que aspira a que el talento de su cantera dé el salto al primer equipo, aparece inevitablemente el debate entre priorizar el rendimiento inmediato o apostar por el potencial que cada futbolista pueda llegar a desarrollar con el tiempo. En el caso de la entidad levantinista, Vicent Mora explica que depende de la etapa, pero, normalmente, se centran más en el potencial: “El 90% de las jugadoras que tenemos nosotros en el Levante C para abajo tienen 15 años o menos. Entonces, evidentemente, no nos podemos cerrar al rendimiento, porque todavía les queda por aprender y mejorar. Pero cuidamos mucho el rendimiento desde la cercanía y por suerte tenemos jugadoras con mucho potencial”.
Como coordinadores de la cantera granota femenina, también toman difíciles decisiones sobre el futuro de las futbolistas. Porque no todo es color de rosa. “Nosotros somos la factoría de jugadoras. Eso implica tomar decisiones a veces agradables y otras más desagradables, pero siempre pensando en ellas”, asegura Mora. “Como lo estructuramos nosotros es por generaciones, por eso digo que hay veces que hay que tomar decisiones desagradables, porque no queremos tener un Levante C con mayor rendimiento que potencial. Nosotros queremos que sea joven porque lo que nos demanda la élite es que una jugadora con 17 y 18 años esté preparada para Primera División”, añade.
Desde alevines hasta la élite
Una de esas futbolistas que ha tenido la oportunidad de debutar esta temporada en Liga F ha sido Lucía González. En su octava temporada defendiendo la casaca del Levante UD, ‘Gonzi’ se estrenó como titular frente al Granada CF y fue una de las más destacadas sobre el verde: 80% de cierto en los pases, un tiro y tres recuperaciones. Su protagonismo con el primer equipo ha ido de más a menos, pero “es una jugadora que no concibe el paso atrás”, señala Vicent Mora. “El fútbol siempre está sujeto a la subjetividad de un cuerpo técnico. A lo mejor contaba más para Emily Lima y para la nueva gestión en banquillo es una jugadora en rotación de momento. Pero sea como sea, es una jugadora joven —20 años— y para nosotros una referente”, puntualiza.