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La defensa del Córdoba CF, en el foco: en tres partidos ha encajado lo mismo que entre las 11 jornadas anteriores

Las tres derrotas consecutivas del Córdoba CF en la última semana han reabierto el debate sobre la defensa. Los blanquiverdes tenían por delante una semana intensa en la que encadenaban tres encuentros vitales para afianzarse en los puestos de playoff. Pese a ello, el rendimiento mostrado, sobre todo en la parcela defensiva, no ha sido el esperado, recordando errores de la temporada pasada. 

Y es que el cuadro de Iván Ania llega de haber encajado nueve goles en apenas diez días. O lo que es lo mismo: ha recibido en solo tres citas, desde el cruce en Almería hasta la actualidad, las mismas dianas que había concedido en los once duelos previos al encuentro frente al combinado indálico. Es decir, entre la jornada 15 -en la que los de El Arcángel empataron a uno frente al Granada- y la 26 -en la que vencieron al Leganés por dos a uno-, al conjunto califal le hicieron los mismos tantos que durante esta semana... Este dato demoledor muestra el descenso de nivel de la zaga blanquiverde, pese a no haber efectuado cambios en la línea de cuatro. 

Entre las posiciones más señaladas en la zaga se encuentran los laterales. El rendimiento de Albarrán y, sobre todo, Vilarrasa en los primeros 45 minutos ante el Andorra estuvo marcado por una falta de ritmo competitivo preocupante y que se vio reflejada en el marcador, con la friolera de tres anotaciones en contra en los primeros 30 minutos. El propio capitán reconocía en rueda de prensa que «en esta semana de tres partidos, hemos perdido la solidez defensiva que habíamos conseguido». Y es que, como el entrenador califal señaló tras la derrota en Ceuta, «de los cinco goles recibidos (tras el duelo en el Alfonso Murube), creo que cuatro son evitables».

Totalmente superado

De hecho, en el cruce del pasado lunes, la banda derecha fue uno de los puntos débiles en los que el Andorra encontró cómo hacerle daño al cuadro de El Arcángel. La figura de Josep Cerdà se elevó por encima de la de Carlos Albarrán, quien no tuvo una gran participación en el encuentro. El catalán interceptó un solo balón y ganó solo uno de los cuatro duelos en el suelo que disputó. Estos números exponen la superioridad que tuvo el cuadro tricolor en el carril que defendía el «21» ribereño. 

Es por ello que la vuelta a la convocatoria de Trilli, tras superar la lesión que le ha mantenido fuera a principios de la última semana, podría convertirse en una nueva titularidad para el gallego el próximo domingo en El Sardinero, o al menos reabrir el debate. El gallego, incorporado durante el pasado mes de enero en calidad de cedido procedente del Valladolid, ya disputó los dos primeros encuentros en los que estuvo disponible, ante Las Palmas y el Leganés, ofreciendo un nivel notable, que se vio truncado tras su paso por la enfermería debido a unas molestias musculares localizadas en la zona de la espalda.

Eso sí, la polivalencia del badalonés, actuanto tanto por el perfil izquierdo como el derecho, han sido claves para que sume 21 de los 28 encuentros celebrados en lo que va de campaña. Solo en uno se quedó sin minutos por decisión técnica. Aun así, el descenso del rendimiento en estas últimas jornadas, podría relegarlo al banquillo de cara al cruce del domingo.

Falto de ritmo

El síntoma más claro de todo ese abanico de rendimientos, en clave negativa, tuvo lugar durante el descanso. Tras recibir tres goles en los primeros 30 minutos de partido, el técnico blanquiverde realizó en vestuario un triple cambio en el que retiró del terreno de juego a Requena, Carracedo y Vilarrasa. Este último volvía al once inicial 140 días después tras sufrir una lesión de pubalgia que le ha mantenido alejado del verde desde mediados del mes de octubre. 

Su re-debut no fue ni mucho menos el esperado, quedó marcado y fue retirado tras la primera mitad. La falta de ritmo competitivo le costó cara al de Granollers y su reemplazo, Diego Bri, respondió a la pregunta de por qué era el ilicitano había venido siendo opción prioritaria en esa parcela pese a la recuperación del ex del Huesca. En su escueta participación, perdió la posesión del balón en diez ocasiones y erró cinco de los once pases que intentó, con tan solo un 55% de efectividad.

Su sustituto le otorgó al Córdoba CF un despliegue más ofensivo, generando varias ocasiones de peligro en el área andorrana, brindando incluso una asistencia a Adilson antes de llegar al minuto 90. Su entrada dio otro aire al ataque blanquiverde y, junto al extremo portugués, convirtieron el carril izquierdo en el flanco más peligroso de los de Ania, pese a la calamitosa imagen global de la cita.

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