Tito García Sanjuán debería ser uno de los muchos aragoneses que están viviendo el conflicto en Oriente Medio desde dentro. Por azares del destino y por circunstancias de su trabajo, al ahora jefe de scouting del Al Ain de los Emiratos Árabes Unidos le está tocando vivir la crisis desde España, y lo más sorprendente de todo es que él lo que quiere es realizar el camino inverso cuanto antes y volver al país que le lleva acogiendo cinco años.
«Muchos de mis trabajadores, a los que yo he contratado, están ahí. Sería hipócrita y cobarde por mi parte no volver», confiesa preocupado Tito. Y es que el canterano del Real Zaragoza y estrella después del fútbol sala ha sido casi de todo en la vida y ahora es uno de los hombres fuertes de un equipo que el año pasado se proclamó campeón de la Champions Asiática, dejando en el camino a los equipos de Cristiano Ronaldo y Neymar en cuartos y semifinales.
Pero, volviendo a la actualidad, el zaragozano afirma que está en constante contacto con la gente de allí. «Hablo a todas horas con ellos, siento que me gustaría estar allí», relata García Sanjuán, a quien no le cuadran demasiado las informaciones que lee en los medios con las que le llegan directamente desde el lugar en el que ahora reside: «La sensación allí es extraña, porque el miedo existe, pero a la vez se sienten seguros y orgullosos de cómo están defendiendo el país. Gusta más vender que está siendo una tragedia porque alguien saca provecho de todo eso, pero por lo menos en Emiratos Árabes Unidos eso no es tan real».
Por tanto, aunque todavía no tiene el viaje de vuelta reservado y sigue a la espera de noticias, espera que no se demore demasiado. «Siento que esto no me va a frenar. Tampoco soy tonto: pienso en mi familia y mis hijos, y si estuvieran allí, a bombazos, no regresaría», comenta.
Pero ¿cómo llegó Tito García Sanjuán a meterse en esta aventura exótica? Para entenderlo, primero hay que viajar a su pasado. Cuando acabó su etapa como jugador de fútbol sala, el aragonés cambió la pista por el césped e inició su carrera como entrenador. Pasó por el Benicarló o el Borriol y creció en el Formentera. Mientras tanto, Tito analizó la situación del mundo de los banquillos y vio un nicho de mercado por explotar. Su actual ocupación no se entiende sin el momento en que decidió hacer un máster en Big Data aplicada al mundo del fútbol. «Entrenadores éramos cientos y yo decidí diferenciarme de esa manera, buscando esa ventaja competitiva de saber analizar y medir los rendimientos», explica.
El salto al dato
Aunque los resultados no llegaron, la exposición mediática que le dio ser el segundo entrenador de Javier Aguirre en la selección de Egipto fue clave para su futuro. «Se me empezó a ver mucho la cara, a ser una persona reconocible, y un grupo emiratí decidió comprar el equipo del San Fernando y me eligió para llevar el proyecto», recuerda. De ahí, en poco tiempo, García Sanjuán dio el salto al gran buque insignia del grupo: el Al Ain de los Emiratos. Ahí, desde el comienzo, se convirtió en una referencia y en el hombre de confianza del jeque, que es quien toma las decisiones. «No me puedo quejar de cómo están yendo las cosas. En cuatro temporadas hemos ganado una Liga, dos Copas del país y una Champions League de Asia con el primer equipo, y 21 títulos con la academia», enumera orgulloso.
En esta etapa, ya alejado de los banquillos, Tito está exprimiendo al máximo todo su estudio y su dedicación al Big Data en el fútbol. «No soy ningún matemático, soy gente de fútbol, pero sí que es cierto que el dato te ayuda muchísimo a filtrar y a cribar jugadores en este sentido, que es lo que nosotros empezamos a utilizar aquí: medir el rendimiento de los jugadores», explica, algo fundamental para luego bucear en el mercado: «El uso del dato para nosotros, para fichar jugadores, lo consideramos fundamental. ¿Por qué? Porque nosotros tenemos muy claro el perfil que queremos y buscamos jugadores que, con los datos, se adecuen a lo que buscamos».
Su gran trabajo le ha hecho ganarse una oferta de renovación por tres años, una proposición que está meditando porque, en algún momento, y aunque allí está muy a gusto, quiere volver a España. Si pudiera elegir, su destino lo tendría más que claro: «Ahora mismo, lo que tengo aquí solo lo cambiaría por el Real Zaragoza. Si algún día me llaman, iría andando y perdiendo dinero. Hay cosas que están por encima de eso», reconoce.
Como zaragocista de cuna que es, Tito está sufriendo como el que más la situación límite que atraviesa el club. «He visto absolutamente todos los partidos. Llevamos tanto tiempo jugando con fuego que al final… ojalá no, pero parece que nos vamos a quemar», dice el aragonés. Experto en este negocio, García Sanjuán tiene una teoría acerca de los jugadores que ficha el club: «Nos empeñamos en el mismo perfil, jugador de Segunda. Hay que bucear más por el mercado internacional, que lleguen aquí y no les pese la camiseta del Real Zaragoza porque no conozcan tanto el bucle en el que estamos. Si le sumas mucha gente de la casa… creo que esa sería una buena mezcla».