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Estas son todas las camisetas de Puma que vistió el Valencia en el siglo XX

La década de los 90 fue un periodo de transición fundamental para el Valencia CF. Antes de las grandes finales europeas y los títulos de comienzos del nuevo milenio, el club atravesó una etapa de reconstrucción deportiva e institucional que también quedó reflejada en su indumentaria. Entre 1990 y 1993, el conjunto de Mestalla vistió las camisetas fabricadas por Puma, una etapa breve pero muy recordada por el valencianismo y que hoy vuelve a estar en el foco ante la jornada retro impulsada por LaLiga.

El regreso a la sobriedad clásica en la temporada 1990-91

La campaña 1990-91 supuso una reafirmación de la identidad histórica del Valencia. La camiseta local recuperaba la pureza del blanco como elemento dominante, con un diseño limpio, cuello de polo y un corte amplio característico del fútbol de principios de los noventa. El logotipo de Puma aparecía bordado en el pecho y el patrocinador (Caja de Valencia o Bancaja, según el momento de la temporada) ocupaba el frontal con una presencia destacada pero equilibrada. El tejido, ligeramente satinado, aportaba brillo bajo la iluminación nocturna de Mestalla, una imagen muy reconocible para los aficionados de aquella época.

Esa camiseta fue defendida por futbolistas emblemáticos como Fernando Gómez Colomer, auténtico líder del equipo; Voro, referencia defensiva; Paco Camarasa; Robert Fernández; el guardameta José Manuel Sempere y el delantero búlgaro Luboslav Penev, uno de los grandes nombres de aquel Valencia. Junto a la primera equipación, la segunda introducía tonalidades azules en diferentes gradaciones, mientras que la tercera sorprendía con un juego de diferentes tonos anaranjados de carácter atrevido y poco habitual en el panorama español de entonces.

Continuidad y personalidad en la 1991-92

La temporada 1991-92 mantuvo la línea estética con apenas variaciones estructurales. Puma apostó por la continuidad del cuello tipo polo y el patrón blanco como base de la equipación principal. Sin embargo, los detalles cromáticos en mangas y cuello evolucionaron ligeramente, reforzando una identidad visual coherente pero reconocible año tras año. El patrocinador seguía ocupando el centro del pecho y el escudo mantenía su posición tradicional, consolidando una imagen sobria y elegante.

En las equipaciones alternativas el azul ganó mayor protagonismo, con un tono más profundo que en la campaña anterior y pequeños acentos naranjas que aportaban contraste (en la tercera equipación). Aquellas combinaciones comenzaron a forjar una estética que hoy muchos aficionados consideran icónica. Sobre el césped, el bloque mantenía su columna vertebral con Fernando, Voro o Camarasa como pilares, mientras el equipo trataba de consolidarse competitivamente en la liga española.

1992-93: el último capítulo con Puma antes del cambio

La temporada 1992-93 fue la despedida de Puma como proveedor técnico antes de la llegada de Luanvi. El diseño local seguía siendo predominantemente blanco, con cuello de polo y líneas sobrias, aunque con ligeros ajustes en el patrocinio y la disposición gráfica. Era una camiseta que mantenía la esencia clásica pero que comenzaba a adaptarse a nuevas tendencias visuales de principios de los noventa.

Las alternativas azul y naranja continuaron presentes, reforzando esa apuesta por colores complementarios que rompían con la monocromía tradicional sin perder el vínculo con la identidad del club. Fue un año de transición deportiva, con el equipo todavía lejos de las gestas europeas posteriores, pero con una estructura que empezaba a asentarse.

Un legado que vuelve a cobrar fuerza

Las camisetas Puma del Valencia CF en el siglo XX se caracterizaron por su cuello de polo inconfundible, el corte amplio propio de la época, la fidelidad al blanco como símbolo histórico y la valentía al introducir azul intenso y naranja eléctrico en las equipaciones alternativas. Aquellos diseños no solo marcaron una estética concreta, sino que acompañaron a una generación de futbolistas que sostuvieron al club en años de reconstrucción.

Ante la jornada temática retro que prepara LaLiga y coincidiendo con el 107 aniversario del Valencia, la posibilidad de recuperar la blanca clásica, la azul visitante o incluso la tercera naranja de las campañas 1990-91 y 1991-92 ha abierto el debate entre los aficionados. No sería solo una elección estética, sino un guiño emocional a una etapa que forma parte del imaginario colectivo valencianista.

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