Qué orgullo de equipo. Qué noche tan mágica y divertida. Para quitarse el sombrero. Y no, el Barça no logró la utópica remontada copera, pero firmó uno de los partidos más emblemáticos de la época reciente. Tan solo faltó la guinda del pastel para el final feliz. Murió de pie y el 3-0, con el doblete de Marc Bernal y el tanto de penalti de Raphinha, le dejó a un gol de forzar la prórroga contra el Atlético de Madrid, que es el primer finalista de la Copa. Los catalanes demostraron que son capaces de todo lo que se propongan.
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