En abril de 2014, el fútbol español se sobrecogió por la muerte de Luis Gil, exjugador valenciano y, en aquel momento, director de Competiciones y de la Oficina del Jugador de LaLiga. “Era, por encima de todo, una grandísima persona y uno de los mejores compañeros que se pueden tener”, le describió la patronal en una nota póstuma. Tras el duelo y un largo proceso de reflexión, LaLiga decidió en diciembre nombrar a Roberto Jiménez (Fuenlabrada, 1986) como nuevo responsable de una unidad considerada estratégica para la competición.
“No voy a hacer campaña contra los vestuarios”
En su presentación, LaLiga definió el cargo como “un área estratégica orientada a reforzar la relación con los futbolistas de la competición y consolidar la interlocución con sus representantes y con la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), entre otros organismos”. El anuncio se produjo poco después de la cancelación del partido de Miami, que derivó en un paro simbólico al inicio de los encuentros por parte de los jugadores profesionales bajo una consigna clara: “Nos falta información”.
Aunque, en un encuentro con los medios, Roberto Jiménez subrayó que su nombramiento no guarda relación directa con aquel episodio, reconoce, a pregunta de SPORT, que entre sus funciones estará explicar a los futbolistas por qué surgen iniciativas como la del Villarreal–FC Barcelona en Estados Unidos. Para el exguardameta, este tipo de decisiones no deben interpretarse como un conflicto, sino como una evolución natural del negocio del fútbol: “Si somos capaces de explicar bien por qué es importante que esto ocurra y qué impacto puede tener en el futuro de la competición, estaremos dando un paso adelante”.
En ese sentido, considera que la Oficina del Jugador también cumple una función pedagógica: informar con transparencia sobre el contexto global en el que se mueve la industria. “Algunas decisiones pueden no tener un impacto inmediato en la carrera individual, pero sí influyen en el ecosistema general que sostiene la competición”, defiende Jiménez, quien niega que vayan a existir fricciones con AFE u otros sindicatos. Al contrario, su intención es actuar como enlace permanente.
Formación para el jugador más allá de su carrera
De hecho, una de sus primeras decisiones al asumir el cargo fue llamar a los responsables sindicales para trasladar un mensaje de unidad. “No voy a hacer campaña contra nadie. Queremos ir juntos por el bien de nuestro fútbol”, señala un profesional que ya ha comenzado a visitar los 42 vestuarios que conforman el ecosistema de LaLiga —Primera y Segunda División—. Prevén completar el recorrido antes de que termine el año, aunque ya ha recogido las principales inquietudes de los jugadores.
Entre los proyectos destacados figura el Global Player Programme, una iniciativa formativa dirigida a futbolistas de clubes de LaLiga para impulsar su desarrollo profesional. El objetivo es ampliar programas que faciliten tanto la transición al profesionalismo como el proceso de retirada. “El día a día del futbolista tiene un propósito constante: entrenar, competir y viajar. Cuando eso desaparece, independientemente de la situación económica, muchos pierden estructura vital”, reflexiona el responsable de la Oficina del Jugador.
Un profesional vive en movilidad permanente, con máxima exigencia y escaso margen para la adaptación familiar. Para atender esa realidad, LaLiga ofrece a los clubes el programa Player Care, reforzado con la Players App, un canal directo con la institución. A través de esta herramienta, el jugador puede acceder a imágenes y clips para análisis, estadísticas personalizadas para compartir en redes sociales y al programa AVO (Oficina de Atención a Víctimas de Odio).
La lucha activa de LaLiga contra el racismo
Dentro de la aplicación, los futbolistas disponen de un apartado específico para solicitar asistencia si son víctimas de delitos de odio. “LaLiga ha sido pionera en la lucha contra el racismo. El acompañamiento no se limita a lo que ocurre en el terreno de juego. Muchos ataques no tienen repercusión pública ni se viralizan, pero generan un impacto personal profundo”, sostiene Jiménez. En la patronal consideran que figuras mediáticas como Vinicius cuentan con recursos a su alcance, pero no todos los jugadores disponen de esa estructura.
La organización que preside Javier Tebas ha ejercido en los últimos años como punta de lanza en la persecución de delitos de odio, llevando ante los tribunales situaciones que, en ocasiones, ni siquiera habían sido denunciadas por las víctimas. Sus actuaciones han trascendido el ámbito deportivo y el territorio nacional, de ahí la relevancia de este 'botón del pánico' que permitirá a los jugadores recibir asistencia inmediata.
“Los ataques no solo se producen en un estadio o durante un partido, sino también en el entorno personal del jugador, muchas veces a través de redes sociales, mensajes privados o campañas organizadas de odio”, incide el responsable de la Oficina del Jugador, desde la que aspira a “establecer canales de comunicación fluidos y trasladar el sentir de los futbolistas cuando sea necesario, siempre con voluntad constructiva”. Una promesa que define el nuevo rol de un profesional con más de 17 años de carrera, experiencia en el extranjero y formación como alumni de LaLiga Business School.