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Hércules-Eldense: angustia e ilusión se mezclan en un derbi vital

Partido endemoniado, uno de esos rebosantes de presión, de angustia, de ilusión y necesidad que debería gustar jugar a todo el mundo, pero que no cualquier futbolista sabe. Para brillar en uno de estos duelos de garra, que mezclan pertenencia, pasión y rivalidad provincial hace falta estar a la altura, no despistarse, demostrarte a ti mismo y a los demás que no portas un escudo por el capricho de alguien, sino que lo tienes merecido.

Hércules y Eldense vuelven a cruzarse en liga cuatro años después. En realidad, tres años y once meses. Aquel día, José Juan Romero, con una propuesta bastante semejante a la de Beto Company, logró sacarle los colores a concepto conservador de Sergio Mora, que cayó esa tarde y su equipo lo pagó muy caro, dejó de creer en sus posibilidades y ya solo se agarró a la probabilidad matemática para seguir hablando de ascenso, uno que, por supuesto, no consiguieron los blanquiazules.

El Deportivo, en cambio, sí. Dio un golpe en la mesa, y aunque perdió sus tres siguientes compromisos, fue capaz de adelantar a los capitalinos en la última jornada de la temporada regular gracias al marcador de aquel último derbi en el José Rico Pérez, que espera esta noche a más de mil seguidores azulgranas para empujar al bloque de Claudio Barragán.

Los ocho puntos que ahora mismo separan a los del Medio Vinalopó del Hércules son un fiel reflejo del estado mental y de forma en el que se hallan uno y otro a falta de trece jornadas para el desenlace de la temporada regular. Al Eldense, que le va muchísimo mejor como local que como visitante, le hace falta el triunfo para seguir en la pelea por el título de liga. Está a cinco del líder Sabadell con un partido menos, el que disputará la semana que viene en Villarreal contra el filial groguet.

Pero los números lejos del Nuevo Pepico Amat no son los de un campeón. Solo una victoria a domicilio, la que logró atar en Ibiza a la vuelta del parón de Navidad. Desde entonces, nada. Tampoco acostumbra a perder: dos derrotas y ocho empates en sus desplazamientos, un balance que precisa equilibrar en positivo para continuar ilusionado con el salto directo de categoría, el objetivo principal de cualquier recién descendido que anhela volver cuanto antes a situarse bajo el paraguas del fútbol profesional porque fuera arrecia... y mucho.

Un 2026 difícil de asumir

Definitivamente, 2026 se le ha atragantado a Beto Company y su modelo valiente, vistoso y terriblemente arriesgado y difícil de ejecutar, más aún tratando de implementarlo a mitad de curso. Solo una victoria en el nuevo año, la de casa contra el Cartagena. Desde las vacaciones invernales, derrota en el Rico Pérez con el Sabadell, con el Antequera, y un empate contra el filial del Sevilla, tres resultados que han lastrado las igualadas, en algunos casos milagrosas, que ha obtenido como visitante.

Planteamientos

El preparador valenciano vuelve a dudar entre situar a Unai Ropero en punta, ex del Eldense, o a Fran Sol, pichichi del equipo gracias 4 penaltis transformados. El resto ofrece pocas dudas porque Josep Calavera y Alberto Toril vuelven a quedarse fuera. Eso hará que el doble pivote los integren Colomina y Ben Hamed... si se impone lo probado en las dos últimas sesiones de trabajo, aunque el técnico del Hércules siempre se reserva un as en la manga.

Barragán, que solo tiene la ausencia de Vallejo, vuelve a disponer de dos figuras importantes: Fidel y Guille Macho. Los dos formarán de inicio en Alicante. La duda radica entre Bustillo y Hamza. Si opta por el primero dispondrá de mayor control. Si alinea al segundo, mejora la energía en el contragolpe.

Rubén Quintanilla y Borja Calvo no jugaron la pasada semana por precaución así que lo natural es que estén disponibles este sábado si Claudio lo estima necesario. Al Hércules solo le vale ganar. Al Deportivo, en cambio... Los blanquiazules siempre deben ser favoritos en su estadio, pero en las grandes citas lo único que suma es lo que demuestras.

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