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Lucas Maniema, jugador del CB Gran Canaria: «Creo que podría haber tenido más minutos, pero acepto mi rol y confío en los entrenadores»

El debut en el mundo profesional de Lucas Maniema (20 de marzo de 2006, Ginebra, Suiza) se ha terminado convirtiendo en un Máster acelerado de experiencia en situaciones límite. El internacional suizo ha llegado al primer equipo del CB Gran Canaria en la peor temporada de su historia reciente, con un cambio de entrenador y con la entidad jugándose el tipo en cada jornada para no descender. Sin embargo, ese escenario no ha asustado al escolta, que, pese a no tener minutos, nunca ha negociado su esfuerzo y toma este proceso como parte de su aprendizaje.

No obstante, la temporada le da una nueva oportunidad de soltarse, jugar y ser importante: hará las maletas para jugar con el filial claretiano en una eliminatoria a partido único este sábado ante el Valencia Basket en La Fonteta (11.00 horas, YouTube). El objetivo es estar en la Final a Seis de la Liga U, la competición formativa creada por la FEB y el CSD para ayudar a los jóvenes con talento, que se celebra en Burgos la semana que viene (del 15 al 17 de mayo), y pelear por el título. Todo ello, con un rol de líder total que se ha ganado a pulso.

¿Qué valoración hace de este primer año en dinámica profesional?

Ha sido un año muy importante para mí como jugador y persona. He aprendido mucho, he crecido y he ganado experiencia. La verdad es que me siento muy afortunado por tener la oportunidad de jugar en un equipo ACB a mi edad (20 años), ya que no es algo que le pase a todo el mundo. He aprendido muchísimo y creo que me va a ayudar mucho de cara al futuro.

¿Cómo se ganó esta oportunidad?

Creo que trabajé muchísimo durante la temporada pasada con el filial de LEB Plata y también durante la pretemporada para poder estar aquí. Al final, también hace falta algo de suerte, pero me lo gané trabajando cada día, poniendo carácter y energía.

Habla de suerte, ¿cuánta importancia tiene en este negocio?

En mi caso, sí que hay una parte importante de suerte. Soy un jugador de Suiza, me encontraron en Canterbury y después llegué al Granca. Hay una parte de suerte en conocer a las personas adecuadas en el momento adecuado, pero luego también hay que aprovecharlo y darlo todo.

El verano pasado disputó el Mundial sub-19 en Suiza con su país, ¿cómo fue esa experiencia?

Tenemos una generación muy buena. Hay muchos jugadores suizos que han salido a jugar fuera, a Francia, España o Estados Unidos, y eso hace que el nivel crezca. Lo que vivimos en el Mundial que jugamos en casa fue una experiencia increíble. Siempre digo que ha sido la mejor experiencia de baloncesto de mi vida. Jugar con tu familia detrás, con todo el país apoyándote, ganar a Francia y llegar a cuartos de final fue algo histórico para Suiza. Es una experiencia que nunca olvidaré.

Se ha hablado mucho de su posición en la pista, pero ¿en cuál se siente más cómodo?

Creo que me siento más cómodo jugando de escolta. Ahí puedo aportar mucha energía en ataque, correr al contraataque y crear más para los demás. Aun así, también hay que adaptarse a lo que necesita el equipo; si el equipo me necesita de tres, jugaré de tres y trataré de hacerlo lo mejor posible. También es una experiencia aprender a adaptarse a un rol determinado. Todo suma.

¿Cuánto ayuda a un canterano el hecho de vivir una pelea por no descender?

Creo que son situaciones que hay que saber vivir. Probablemente, todo el mundo las va a experimentar, ya sea con 20 años o con 30. A mí me ayuda a entender lo que significa estar en un equipo que lucha por salvarse. Pasar meses sin ganar partidos es muy complicado, pero también es una experiencia. No se puede ganar siempre ni tener temporadas perfectas. Aunque haya sido duro, creo que vivir un momento así te curte.

¿Y cómo lo ha llevado?

Ha sido difícil. Cuando pierdes muchos partidos seguidos, ves que la gente espera que ganemos, al igual que nosotros mismos, que esperamos ganar siempre, y cuesta más mantener la energía cada día. A pesar de tener un rol no tan importante ni muchos minutos, intento poner toda la energía posible para ayudar al equipo a seguir adelante. Aunque pierdas partidos, hay que pelear hasta el final.

¿Ha encontrado algún mentor en el vestuario?

Sí, mis mentores son Andrew Albicy y Pierre Pelos, porque son franceses y hablo mucho con ellos. Me ayudan cada día, me aconsejan y me dicen cómo hacer ciertas cosas. También Nico Brussino me ha ayudado mucho entrenando contra él. En general, todos han sido muy buenos compañeros conmigo y me han ayudado a crecer.

¿Cómo ha sido su experiencia con Jaka Lakovic antes y ahora con Néstor Che García?

Son entrenadores muy diferentes, eso se nota. Lakovic siempre fue muy bueno conmigo, me ayudó mucho y me dio oportunidades de jugar bastantes minutos en algunos partidos. Ahora, con Néstor, la situación es diferente porque estamos luchando por salvarnos y no tengo tantos minutos. Pero también hay que aprender de estas situaciones.

¿Dónde nota más la diferencia entre uno y otro?

Sobre todo en el carácter, porque son personas muy distintas. Y también en el juego. Desde que llegó Néstor ha cambiado mucho la defensa y también la energía del equipo. Ahora hay más confianza y más intensidad.

Con ambos ha tenido un rol de poco protagonismo, ¿ha llegado a pensar que merecía más?

Sí, confío en mí mismo y creo que en algunos momentos podría haber tenido más minutos para ayudar al equipo con energía y defensa. Sin embargo, también tengo que aceptar mi rol y confiar en el entrenador. Si no estoy jugando más es porque todavía tengo cosas que mejorar. Estoy en mi primer año en la ACB y me falta experiencia.

A muchos jugadores jóvenes les cuesta ganarse el respeto arbitral cuando salen a jugar, ¿cómo convive con eso?

Es verdad que los árbitros conocen más a los veteranos. Jugadores como Albicy o Marcelinho Huertas llevan muchos años y saben manejar ciertas situaciones. Cuando eres joven y los árbitros todavía no te conocen, a veces pitan cosas que quizá no deberían. También me avisan mucho con las manos y con la intensidad defensiva. Es algo que se nota. Me pitan cosas que, probablemente, no le pitarían a Andrew. No obstante, también forma parte del proceso y le pasa a todos los jugadores jóvenes.

¿Cómo va a afrontar el equipo estas cuatro finales que le quedan por la salvación?

Las tomamos paso a paso. Día a día. Vamos entrenando bien y creciendo como equipo todavía con el nuevo entrenador. Hemos demostrado contra Unicaja que podemos competir y que tenemos el nivel. Ahora tenemos una buena dinámica y más confianza. La semana que viene, contra el Tenerife y el Lleida, vamos a darlo todo. Son partidos que podemos ganar. Vamos a dejarnos la piel en las cuatro jornadas que quedan.

¿Está confiado en lograr la permanencia?

Desde mi punto de vista, sí, sin duda.

Hablando del equipo de Liga U, ¿cómo ha sido su experiencia en esta competición?

La he aprovechado bastante. El objetivo era tener más minutos, jugar y competir. Como no siempre tengo partidos cada semana de diez, quince o veinte minutos, la Liga U me sirve para disfrutar jugando y seguir creciendo. Eso sí, el rol es muy diferente en ambos equipos y, a veces, cuesta adaptarse; a veces, no me encuentro tan bien con el equipo sub-22 como me gustaría, quizás si entrenase más tiempo con ellos mi papel estaría más claro, pero intento aportar experiencia, energía y confianza cuando juego ahí.

¿Qué le parece esta competición creada recientemente? No parece que vaya a evitar el éxodo de jugadores a la liga universitaria...

Creo que la idea es muy buena. Hay muchos jugadores que están en dinámica ACB y también juegan Liga U, y eso ayuda mucho, pero Estados Unidos sigue siendo una oportunidad muy grande para muchos jugadores. Hay más exposición, más dinero; a nivel cultural, el baloncesto está mucho más instaurado y estás más cerca de la NBA. Es difícil competir contra eso.

¿Y por dónde pasa su futuro?

Aún no lo sé. En las próximas semanas lo veremos.

¿Qué tal el grupo de jugadores jóvenes de este equipo de la Liga U?

Tenemos un grupo muy bueno y completo. Hay jugadores muy fuertes, buenos tiradores y buenos defensores. Es un equipo con mucho talento. Claro, todavía somos jóvenes y cometemos errores, pero tenemos muy buena energía y hemos mejorado muchísimo durante la temporada. No somos el mismo equipo que éramos en octubre.

¿Cómo ha visto esa evolución de la que habla desde octubre hasta ahora?

Conseguimos subir al grupo A para poder competir contra equipos mejores, y eso nos ayudó mucho a crecer porque la segunda parte de la temporada ha sido un poco más complicada. Los jugadores han mejorado individualmente y ahora somos un equipo más sólido, más difícil de ganar. Creo que podemos competir contra cualquiera.

También vivieron un cambio de entrenador, ¿les afectó mucho?

Eran entrenadores muy diferentes. A pesar de eso, el cambio nos ayudó a tener una mejor dinámica, más ganas de entrenar y jugar cada día.

¿Cómo afronta un partido a vida o muerte como el del sábado ante el Valencia?

Sé que vamos a darlo todo. Es un partido a vida o muerte y, en situaciones así, siempre intento dejarlo todo en la pista, ya sea defendiendo, atacando o haciendo lo que toque. Sé que mis compañeros también lo van a dar todo y vamos a ir juntos a por la victoria. Es este partido o nada.

Y si se clasifican para la Final a Seis, que coincide con dos partidos vitales para el primer equipo, ¿le veremos allí?

Será un poco complicado porque tenemos dos partidos entre el jueves y el domingo con el ACB. Ojalá pueda ir, pero ya veremos. Lo primero es ganar el partido del sábado; luego hablaremos de la Final a Seis.

Usted pasó por el Canterbury y también por la base del Granca, ¿cómo ve el nivel de las canteras canarias? Se habla mucho de que los jugadores no llegan a los primeros equipos...

En mi opinión, hay mucho talento en Canarias. Soy de Suiza y en España el nivel es grande, cambia mucho. Los jugadores tienen más habilidades aquí que en otros sitios, pero el talento hay que guiarlo. Llegar al mundo profesional no es tan sencillo, ya que el salto que hay es muy grande. He jugado en el Canterbury con algunos jugadores que eran muy buenos, aunque, a lo mejor, esto no es lo que quieren hacer con sus vidas, se lesionan de gravedad o lo que sea. Llegar al mundo profesional es muy difícil.

Fuente original: www.sport.es →